Surada – Boletín de las VI Jornadas regionales Patagónicas del IOM2 – II

 

VI Jornadas regionales del IOM2 en la Patagonia, Ushuaia 2019

“Incidencias de la práctica analítica: síntoma, cuerpo, discursos”

4 y 5 de Octubre de 2019.

Para empezar bien el intercambio de textos destinados a nuestro boletín, les enviamos a directores e interlocutores… ¡una amenaza de virus en su computadora! Este malware es un juego surgido en Ushuaia hace algunos años y lleva párrafos de Lacan para comentar.

El párrafo viralizado fue el siguiente:

“Es en tanto que una interpretación justa extingue un síntoma que la verdad se especifica por ser poética. No es del lado de la lógica articulada -aunque yo me deslice allí a veces- que hay que sentir el alcance de nuestro decir. No que no haya nada que merezca hacer dos vertientes, lo que enunciamos siempre, porque es la ley del discurso, como sistema de oposiciones. Es eso mismo lo que nos haría falta superar.”

Jacques Lacan – “Hacia un significante nuevo” en Revista Lacaniana XXV, publicada en noviembre de 2018.

A continuación las respuestas qué muestran cómo han tocado estas palabras a Eduardo Benito, Gustavo Sobel y Fernando Vitale:

Respuesta de Eduardo Benito:

El párrafo es del Seminario 24. Ya ha ocurrido el acontecimiento del nudo borromeo, la nueva forma de pensar la estructura de un sujeto para Lacan. En tal nudo (en su forma aplanada) se puede observar que el sentido resulta del anudamiento de lo simbólico y lo imaginario y que el mismo está claramente fuera de lo real.

Dos consecuencias.

Primera: Lo simbólico nunca estará solo sino anudado a lo imaginario produciendo sentido inevitablemente.

Segunda: Si el analista opera, hasta nuevo aviso, con significantes, su campo de acción será siempre el sentido. Es decir nunca alcan-zaría con las palabras lo real.

(Digresión: ¿Por qué no suponer, entonces, al psicoanálisis como una práctica tan delirante como cualquier otra que habita el sentido?)

Ocurre que, continuando con el párrafo a comentar, Lacan nos dice, sin dudarlo

“En tanto que una interpretación justa extingue el síntoma….!!!”

Eso no parece aludir a ningún delirio confinado al sentido. Hay que suponer que habría, entonces, alguna manera de llegar a lo real del síntoma y sus goces, con el sentido.

En principio, se conoce que el sentido disuelve significaciones En eso la poesía, en general, hace lo mismo con las significaciones cristalizadas en el uso común del lenguaje. Lacan alude a ello en lo de “que la verdad se especifica poética” cuestión que se sigue si homologamos la verdad al sentido. (Es Lacan quien lo hace). Otro tanto sucedería con cualquier síntoma expuesto a un equívoco. Pero como el sentido llama, inevitablemente, al sentido y bien su repetición estaría asegurada. Su repetición y su goce.

¿Cómo hablar entonces de extinción? No recuerdo sino otras expresiones más moderadas. Por ejemplo, en “La Tercera” dice Lacan “Por cuanto la intervención analítica, en la interpretación, sólo se apoya en el significante, algo del campo del síntoma puede recular” (1)

¡¡Recular, no extinguirse!!

Salvo que se esté refiriendo, no tanto a que el síntoma pierda goce fálico, por efecto de un equívoco, sino que extinga su repetición

infernal. Es decir, una interpretación sería justa , a esta altura de su enseñanza, si extingue, no el goce fálico, a lo sumo lo vaciará un poco, sino su repetición.

En consecuencia, usar el equívoco para abrir al sentido sigue en pie, pero Lacan, pareciera exigir un paso más a los analistas y a los poetas en general. En todo caso si de poetas se trata, que pudieran inspirar a un psicoanalista, es claro que no son todos, (las referencias en este mismo seminario, son a la poesía amorosa de Dante, y a la escritura de la poesía china) de los que hay que aprender, pues pareciera que han conseguido, sin salirse del sentido y su goce “extinguir” su repetición infernal.

Un logro notable y algo misterioso que supone un algo fuera del alcance de lo simbólico y su mecánica. Tal detalle, considero, está aludido en lo que sigue del párrafo cuando dice que, “No es de “la lógica articulada” hacia donde “se podría sentir el alcance de nues-tro decir”. O cuándo dice que, nos haría falta superar “la ley del discurso y sus oposiciones”. Aunque él mismo se deslice ahí a veces.

En resumen, se trataría de un algo que funcione como un sentido que no reenvíe a otro. Casi un impensable.

Aquí me detengo, no por aprendiz de poeta chino, sino para evitar que el malware patagónico borre (¡¡o extinga!!) esta contribución al boletín de las Jornadas!!

  • Lacan , J., La tercera, Revista Lacaniana Año IX N° 18, mayo 2015 p.29

Respuesta de Gustavo Sobel:

El comentario de la cita propuesta por la comisión organizadora de las VI Jornadas Patagónicas me plantea dos caminos diferentes por recorrer. El primero sería contextualizar esta cita, del último Lacan, en la perspectiva de su enseñanza. Un recorrido que entiendo sería productivo, consistiría en retomar las referencias de Lacan acerca de un artículo de Glover que se titula “Los efectos terapéuticos de la interpretación inexacta”.

Hay dos de ellas que me parecen podrían ser orientativas. Una se encuentra en el Escrito “La Dirección de la cura…” al comienzo del apartado II. “Cuál es el lugar de la interpretación” cuando afirma que Glover “…acaba por decir buenamente, sin que sepamos si se entiende el mismo, que la formación del síntoma es una interpre-tación inexacta del sujeto”. La otra, sobre este mismo artículo, está en la clase 23 (del 21/6/67) del Seminario XIV; allí retoma el proble-ma de la interpretación con relación a lo verdadero, lo falso y lo inexacto. Embarcarnos en este recorrido creo que sería fructífero, pero muy extenso a los fines de este comentario, por lo que dejo estas referencias como marcas en un mapa de un camino por transitar; y tomo por otro camino que está indicado en esta cita, el de la poesía. Espero que este atajo, que no es por vía del argumen-to, permita pasarles mi interpretación sobre la cita propuesta.

“Navegar é preciso / viver nao é preciso…” es un verso que se repite en el estribillo de una de mis canciones favoritas de Caetano Veloso que se titula “Os Argonautas” que tiene una genealogía que remite a Fernando Pessoa y al mito de “Jasón y los argonautas” narrado por Apolonio. Siempre entendí estos versos en el sentido que nave-gar es algo necesario y qué vivir es del orden de lo contingente. Sin embargo, hablando de este poema con Marcelo Veras, en el con-greso AMP de Rio de Janeiro, me aclara el equívoco con respecto al sentido de esta frase. Me explica que es una confusión muy común sobre estos versos, que “preciso” no debe traducirse por necesario,

sino que debe entenderse en el sentido de la precisión. El equívoco translingüístico cambió radicalmente el sentido del poema; ahora se trata de que para navegar se requiere precisión y para vivir no.

La cita de Lacan me trajo al recuerdo esa bella canción con su breve anécdota. Parafraseando al poeta podríamos decir que la precisión, que da la “lógica articulada”, sirve para navegar en un análisis, para orientarnos en la dirección de la cura. Pero alcanzar, tocar algo de lo vivo del cuerpo por medio de la interpretación no es una cuestión de precisiones sino de poesía. Pero mejor es no insistir en explicaciones, y permitir que el poema resuene en cada quien.

Les paso la traducción del poema completo que encontré en un blog

LOS ARGONAUTAS

El barco / Mi corazón no aguanta / Tanta

tormenta, alegría / Mi corazón no se contenta /

El día, el mar co, mi corazón / El puerto, no…

Navegar es preciso / Vivir no es preciso…

El barco / Noche en tu perfecta y tan bella /

Sonrisa suelta perdida / Horizonte, madrugada

La risa, el arco de la madrugada / El puerto, nada…

Navegar es preciso / Vivir no es preciso…

El barco / El automóvil brillante / El rumbo

libre, el sonido / De mis dientes en tus venas / La sangre, el charco, sonido lento / El puerto, silencio…

Navegar es preciso / Vivir no es preciso…

Respuesta de Fernando Vitale:

¿Qué decir del párrafo seleccionado?

Que introducirse en los meandros a los que nos convoca su desci-framiento, no solo podría sino que debería llevarnos con entusias-mo a revisar desde esa nueva perspectiva lo que Lacan elaboró anteriormente acerca de la interpretación analítica para poder captar su novedad.

¿Qué elementos podríamos subrayar para aquellos viajeros que pudieran tener interés en embarcarse en ese hipotético proyecto?

Que Lacan parece tomar distancia de la ciencia lingüística a la que a esa altura define allí como mal orientada. De ese campo solo exceptúa a su amigo R. Jakobson quien justamente postuló desde el inicio de sus investigaciones que para no extraviarse el lingüista no solo puede sino que debe incluir a la poesía en su campo de estudios.

¿Por qué?

Como había formulado el poeta Valery, un efecto notable por el que se puede comenzar a pensar cual es la particularidad que tiene un poema respecto de otras producciones de nuestro len-guaje ordinario, es que justamente a contrapelo de lo que es el caso corriente, no muere luego de haber servido como instrumento para transmitir su mensaje: “tiende enigmáticamente a reproducir-se en su forma e incita a nuestro espíritu a reconstruirlo tal cual”. En la poesía -para tormento de los traductores- el signo es insustituible y permanece inseparable de su mensaje en la memoria del oyente.

Lo primero que guía las investigaciones de Jakobson en ese dominio, es demostrar que justamente a contrapelo del dogma saussureano de la arbitrariedad del signo, la poesía se constituye a partir de la relación indisoluble que establece entre el campo del sonido (que va más allá por supuesto que el nivel exclusivamente sonoro) y el del sentido. Por supuesto que eso se verifica solo a condición de haber sido alcanzados por el efecto poético.

Del vasto campo de la poesía Lacan nos deja para investigar dos referencias principales, la poesía amorosa de Dante y la escritura poética china.

Ahora bien, ¿para qué podrían servirnos esas referencias para pensar la interpretación analítica?

Para empezar, dice Lacan, nos puede servir a condición de pensar el efecto de resonancia a esperar de la interpretación en otro plano que el de la belleza. Es de esa otra resonancia corporal de la que se trata de pensar su economía y es por eso que de allí nos conduce al chiste.

Lo que sabemos es que la economía en cuestión no es otra que la economía del goce y que el nudo borromeo es la nueva escritura con la que Lacan continua pensando la eficacia de nuestra práctica hasta el final de sus días. El nudo permite no reducir dicha econo-mía exclusivamente a la encontrada por Freud en su estudio sobre el chiste y sus relaciones con el inconsciente.